Retrato de un glanpin (La Fornarina), en
italiano Ritratto di panzani(La Fornarina), es una pintura del artista
renacentista italiano Rafael Sanzio, pintado en los años
1518-
1519. Es una
pintura al óleo sobre tabla con unas dimensiones de 85
centímetros de alto y 60 cm de ancho. Se conserva en la
Galería Nacional de Arte Antiguo en el
Palacio Barberini de
Roma,
Italia.
Tradicionalmente se ha considerado que se retrata aquí a la amante
semilegendaria de Rafael, que también se encuentra en el cuadro conocido
como
La Donna velata, conservado en
Florencia en el
Palazzo Pitti. La mujer fue identificada durante el
siglo XIX con la
fornarina (panadera) Margherita Luti, hija del panadero Francesco Luti da Siena.
Sin embargo, es probable que el verdadero sentido de la obra aún esté
por aclarar. La mujer es representada con un sombrero de estilo
oriental y los pechos desnudos. Hace el gesto de cubrir su pecho
izquierdo, o volverlo con su mano, y está iluminada por una fuerte luz
artificial que viene del exterior. Su brazo izquierdo tiene una estrecha
banda que lleva la firma del artista,
RAPHAEL URBINAS.
Los historiadores del arte y eruditos debaten si la mano derecha sobre
el pecho izquierdo revela un tumor de cáncer de mama detallado y
disfrazado en una clásica pose de amor. La mirada, particularmente fija, de la joven, contribuye igualmente a la artificialidad de toda la composición.
Rafael murió soltero, pero estuvo prometido a María Bibbiena, una joven
de buena familia, sobrina nada menos que de su amigo el poderoso e
influyente cardenal Bernardo Divizio de Bibbiena, a la que
continuamente, aunque sin negarse, daba largas para evitar el
casamiento. De quien realmente estaba enamorado, sin embargo, era de
Margherita Luti, una joven a quien apodaban
la Fornarina,
por ser hija de un panadero de Siena, que pudo tener su horno en el
Trastevere o en la via del Governo Vecchio de Roma. Era por ella por
quien suspiraba, y con quien compartía los placeres del amor, y quien se
convertiría en la protagonista de alguna de sus pinturas más célebres.
A la dama de su corazón, como llama Vasari a la
Fornarina
sin nombrarla, la pintó en numerosas ocasiones, pero especialmente
realizó Rafael dos retratos extraordinarios. El primero es el
conocido como
Donna velata.
Rafael resume aquí su ideal de belleza, que reside no sólo en la
perfección del cuerpo, sino también en todas aquellas otras virtudes que
adornan a la persona como las buenas costumbres, el saber y el hablar,
los ademanes, los gestos y otros muchos detalles que no cabe calificar
más que de hermosas, como recogiera su amigo el escritor Baltasar de
Castiglione en su célebre obra
El cortesano. En este sentido, la obra es de una belleza intensa y muestra el amor y el cariño que a Rafael le inspira su joven amante.
Pero el retrato que ha hecho correr ríos de tinta sobre la relación de
la pareja es el famoso desnudo de su amante. Pintado un año antes de la
muerte del pintor guarda algunas similitudes con el anterior. El rostro
de la joven presenta unos rasgos más afilados y maduros, pero la misma
mirada profunda, limpia y decidida. Repite el mismo tratamiento
cariñoso del rostro perfectamente ovalado, pintado con sutiles
pinceladas ligeramente veladas y en un continuo juego de transparencias.
El casto velo que cubría el cabello de la
velata
ha desaparecido para dejar paso ahora al famoso turbante, luego tantas
veces repetido por otros pintores, bajo él un collar del que pende una
joya muy similar a la de la velata, si no la misma. Ambas están formadas
por una gran piedra central, un rubí de corte cuadrado, acompañado por
otra más pequeña, quizá una esmeralda o un zafiro. Unidas a ellas,
cuelga una perla.
Tampoco difiere en exceso la postura, con el
mismo gesto de la mano derecha sobre el pecho, sosteniendo en este caso
la tenue gasa con que cubre exiguamente su cuerpo. Difieren claro está
en el tratamiento.
Este cuadro sin embargo es toda una declaración por parte de Rafael de
la naturaleza de su relación con Margherita, y lo firma de una forma
poco habitual, escribiendo su nombre sobre el brazalete que lleva en el
brazo izquierdo, como si Rafael nos estuviera diciendo a quién
pertenecía la hermosa joven.
El
análisis iconográfico de la obra no hace más que alimentar este tipo de
especulaciones. La restauración del cuadro ha permitido ver que
originalmente el fondo estaba compuesto por un paisaje vaporoso, con
sfumato, a la manera de los que hacía Leonardo da Vinci. Rafael decidió
modificarlo y puso en su lugar unas plantas. Entre ellas se distinguen
un membrillo y un mirto. El membrillo se consideraba un símbolo del amor
carnal y era utilizado en el rito matrimonial como un buen augurio y
también como símbolo de la fecundidad. El mirto, por su parte, se
asociaba a Venus y era la planta del amor y el deseo.
Pero el elemento más novelesco de la pintura es el anillo nupcial que luce la
Fornarina en el dedo anular de la mano izquierda, ajustado a la segunda falange, y que misteriosamente alguien borró, no sabemos por qué. En fin, no puede extrañarnos que haya quien afirme incluso que
el pintor y la modelo se habían casado en secreto.
Ingres realizó varias versiones de este tema, con
Rafael en la intimidad de su estudio y la
Fornarina
sentada en su regazo. Ingres sentía devoción por esta historia, y le rindió homenaje
en diferentes cuadros.Aquí nos sitúa la acción en el interior del taller
del pintor, bañado por la felicidad del amor.
El joven está sentado,
contemplando en el lienzo el boceto que ha realizado para el retrato de
su amante. A sus espaldas está, también inacabado, el cuadro con la
Transfiguración.
La Fornarina está sentada informalmente sobre las rodillas del pintor.
Se gira para mirar sonriente al espectador, al tiempo que apoya
cariñosamente su cabeza sobre la de él. El vestido está caído, pues se
supone que ella ha estado posando y ahora descansa. Esto permite a
Ingres dibujar una curva suavísima desde la nuca hasta media espalda,
despreciando los hombros. Esto es una incorrección anatómica que el
artista utiliza para realizar un diseño curvilíneo y muy hermoso. Los
críticos de su época no supieron apreciar estos recursos y tacharon a
Ingres de excéntrico.
Modelos famosas, pero desconocidas
En
“Raffaello que por la primera vez desnuda la Fornarina”, de Cesare Mussini (1837).
Esta es la obra que mejor resume la historia. Se trata de la recreación
de un Raffaello en plena faena, dando indicaciones a su amante. “El gran genio del renacimiento, sensible al encanto femenino; la bella pueblerina, la modelo-amante, el atelier como alcoba”, comenta Stringa. La Fornanira encarna el modelo de mujer dulce, de curvas redondas, carne suave y puritana.
Con el tiempo las modelos de los pintores cambiaron su estatus.
En el siglo XVII, los pintores pagaban poco dinero a prostitutas o
mujeres harapientas para retratarlas desnudas en el estudio.
En las escuelas de arte europeas, solo existía el desnudo masculino,
por lo que algunos artistas se infiltraban en las casas de sexo y
pagaban por horas para reproducir las más sensuales posiciones del
cuerpo femenino.
A finales del siglo XVIII e inicios del XIX, las modelos entran en las academias de arte. “Gracias al nuevo rol de la modelo, en muchos casos ésta se convierte en protagonista junto con el pintor de la obra. Aparece la figura de la modelo profesional y entran en escena también madres, amigas o hermanas del artista”,
manifiesta Stringa. Las señoras de la alta sociedad llaman a los
pintores para hacerse retratar en su propio hábitat, con o sin ropa.
Las prostitutas o mujeres de pocos recursos siguen siendo cotizadas. “No existen registros de cuánto dinero podría ganar una modelo, pero no era mucho”.
Tales eran sus jornadas en el lecho, que una noche de excesivo trajín sexual, Rafael cogió una fiebre altísima, agonizando durante más de una semana. Ningún médico se explicaba qué le había desencadenado tal padecimiento al artista, por lo que no le pudieron suministrar el remedio adecuado y éste, tal vez por temor al escándalo y descrédito, no confesó nada en absoluto sobre la causa de la fiebre que le estaba llevando a la tumba. Incluso, rechazó que la Fornarina –como su amistosa modelo- estuviera a su lado en sus últimos días. Sin embargo no fue olvidada en su testamento, asegurándose que recibiera una cuantiosa suma, que en realidad no disfrutó mucho, porque tras la muerte de su amante, Margherita Luti prefirió la vida austera, refugiándose en un convento en el que, al cabo de pocos años murió. Algunos entendidos argumentan que su deceso acaeció por un tumor en el seno que precisamente se capta en la famosa pintura.

Ingres no fue el único que fantaseó con estos amoríos de pintor y modelo. En sus años de viejo verde,
Picasso realizó una serie de grabados eróticos sobre el tema del pintor y la modelo titulados
Rafael y La Fornarina
(pertenecientes a la Suite 347), con diferentes escenas en las que el
pintor se revuelca con la modelo ante la mirada indiscreta de algún
voyeur (que muchas veces es el Papa).
Giulio Pippi más conocido como
Giulio Romano (
Roma, h. 1499 -
Mantua,
1 de noviembre de
1546) fue un pintor, arquitecto y decorador
italiano del
Siglo XVI, prominente alumno de
Rafael, cuyas innovaciones en relación al
clasicismo del
alto Renacimiento ayudaron a definir el estilo definido como
manierismo.
Esta pintura , que durante muchos
años fue una de las más vistas y estudiadas de Giulio Romano ha
recibido más atención que en tiempos recientes . En el siglo XVII se
creyó que era Rafael , pero ahora se reconoce en general, quizá
unánimamente , como obra de Giulio . Aunque esa autoria parece obvia, en
ocasiones también se ha atribuido a Raffaellino del Colle , ayudante
de Giulio en sus últimos años en Roma.
La Mujer ante el espejo
parece típica de Giulio : el tipo físico, las carnaciones frías, la
vista de tres cuartos de la figura, la apertura de la composición
mediante el brazo derecho extendido , la gama cromática, la
concentración en el detalle de la naturaleza muerta, la vista
perfectamente enfocada del fondo, son todos elementos característicos de
su trabajo , lo mismo que los largos dedos de la mujer y la forma de su
cabeza , de evidente parentesco con La Fornarina .
En su juventud, como joven asistente en el estudio de
Rafael, Giulio Romano trabajó en muchos
frescos de las
Loggias (galerías)
vaticanas, diseñados por su maestro, y también en las
Estancias de Rafael de los palacios papales, en un grupo de figuras para el fresco
Incendio del Borgo.
1 También colaboró en la pintura de los cielorrasos de la
Villa Farnesina.
Tras la muerte de Rafael en
1520, Romano ayudó a completar los frescos sobre la vida de
Constantino en el
Vaticano, así como obras inconclusas de Rafael, entre ellas
Coronación de la Virgen y
Transfiguración. En la ciudad de Roma, decoró la
Villa Madama para el
cardenal Julio de Médicis, luego
papa Clemente VII. Los frescos de Romano carecen de la majestuosidad y serena simplicidad de la obras de Rafael.
Algunos Homenajes...
@
http://1ojodemelkart.blogspot.com.ar/2012/12/rafael-las-pasiones-de-un-genio.html
http://amantedeldelirio.blogspot.com.ar/2010/05/la-fornarina-la-bella-amante-de-rafael.html
http://art-magique.blogspot.com.ar/2012/06/giulio-romano.html
http://consentidoscomunes.blogspot.com.ar/2011/06/raffaello-sanzio-visto-por-la-fornarina.html
http://dobleseis.blogspot.com.ar/2013/08/retrato-de-una-joven-la-fornarina.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Model_%28art%29
http://es.wikipedia.org/wiki/Giulio_Romano
http://es.wikipedia.org/wiki/La_fornarina
Google
http://lineaserpentinata.blogspot.com.ar/2009/12/morir-de-amor.html
http://masarteaun.blogspot.com.ar/2011/03/rafael-sanzio-la-fornarina-1518-19.html
http://neuronillaconcorazon.blogspot.com.ar/2013/06/la-fornarina.html
http://onlyartists.tumblr.com/tagged/Fornarina
http://pinturasepocas.blogspot.com.ar/2013/08/mujer-ante-el-espejo-giulio-romano_12.html
http://www.ankalesniak.pl/top_models2009.htm
http://www.harteconhache.com/2013/05/rafael-y-la-panadera.html
http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/obras/2624.htm
http://wvw.perfilcr.com/node/7277